Tras la guerra civil, la entrada de carlistas y falangistas al Ayuntamiento de Portugalete marcó el inicio de un proceso de reparto del patrimonio municipal. Esta operación fue liderada por los alcaldes Julián Bayo y José Manuel Esparza, junto con el párroco Ángel Chopitea, quienes facilitaron los medios para su ejecución.

Los acontecimientos que se narran en las páginas de esta libro buscan arrojar luz sobre el proceso que condujo a la desaparición de las escuelas municipales del Campo de la Iglesia de Portugalete. Este centro, destinado a ser un referente en la educación de los niños y niñas de clases humildes de la localidad, terminó cerrando sus puertas debido a intereses privados.

El deterioro del edificio fue determinante a la hora de tomar la decisión de clausurarlo y demolerlo. Sin embargo, la operación acabó integrando la parcela en las propiedades pertenecientes a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, ubicadas en las cercanías del Campo de la Iglesia y la Plaza del Cristo.
Esta investigación tiene como objetivo sacar a la luz todo el expolio llevado a cabo, revelando las decisiones cuestionables y las acciones relacionadas con los activos municipales para satisfacer la ambición de ciertos sectores eclesiásticos.

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